Variables
Identificar qué rasgos naturales predicen mejor resiliencia frente a distintos riesgos climáticos.
Medimos cómo la infraestructura natural de un territorio puede ayudar a reducir vulnerabilidad, amortiguar daños y sostener mejor la producción ante un clima más severo e imprevisible.
Sequías, calor extremo, lluvias intensas, granizo, erosión y pérdida de suelo ya no son episodios aislados. Afectan a la estabilidad productiva, al riesgo económico y al valor futuro de las explotaciones.
Nuestra línea de trabajo parte de una idea sencilla: si una medida artificial de protección puede reducir daño, una infraestructura natural bien conservada o restaurada también debe poder evaluarse, compararse y gestionarse.
A igualdad de cultivo, zona y evento climático, los territorios con mejor infraestructura natural funcional deberían presentar menor severidad de daño y mayor estabilidad productiva.
Identificar qué rasgos naturales predicen mejor resiliencia frente a distintos riesgos climáticos.
Cruzar parcelas similares para entender si la infraestructura natural marca diferencias reales de daño.
Crear una lectura sencilla de resiliencia agrícola: útil para agricultores, propietarios, empresas y entidades públicas.